La colaboración como método de vida

 

Dos son las actitudes fundamentales que se pueden adoptar ante los problemas de la vida: El aislamiento y la colaboración. El primero, como método de vida, empieza ya a pasar a la historia y, una nueva forma de vivir se está abriendo paso a través de las múltiple concepciones del mundo.

La Humanidad, en efecto, comienza a darse cuenta de que el aislamiento ha perjudicado tanto a los individuos como a la sociedad, tanto a las familias como a las naciones. Hoy hemos comprendido que para triunfar en la vida es imprescindible la colaboración de los demás.

La colaboración se hace indispensable en las relaciones familiares, profesionales, de vecindad, con el cónyuge y en cualquier otro ámbito de la vida. Para conseguir este espíritu de colaboración se hace necesario desarrollar a los demás. Esto requiere, en primer lugar, poner por nuestra parte determinados esfuerzos.

Uno de los más directos y eficaces se refiere a valorar en su justa medida, de forma explícita, esfuerzos de los demás. El elogio, es decir, el testimonio de una cualidad personal o de un trabajo bien realizado que somos capaces de transmitir de forma expresa a los demás, es sin duda, una herramienta imprescindible para desarrollarlos. Su ausencia provoca resentimientos, falta de motivación, baja de autoestima, seguridad y autoconfianza.

Lou Holtz, entrenador del Notre Dame decía: ”Mi trabajo no consiste en motivar a los jugadores. Ellos traen consigo una extraordinaria motivación. Mi trabajo consiste en no desmotivarlos”. 

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